Un atardecer desde el puente del municipio de Cáceres permite observar la magestuosidad del río Cauca, en otrora, fuente de riqueza pesquera y por ende de empleo para miles de personas que sin mediar ninguna intriga política, con la universidad de la vida como única formación y desde niños con sus padres y hasta la senitud, cogían su canoa, abrían su atarraya, tiraban el chinchorro o anzuelo y ello garantizaba el sustento de la familia.Marina Vásquez
Gestora Ciudadela Bajo Cauca.
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